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28/10/2010 

 

El último adiós al ex presidente y diputado, Néstor Kirchner, comenzó a las 10. Treinta minutos después, la fila de ciudadanos que se dieron cita para este fín superaba las 10 cuadras. Agrupaciones como La Cámpora, la Juventud Peronista, el Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTHER) junto a muchas cooperativas marcharon para apoyar a la presidenta.


Durante las primeras horas, en Avenida de Mayo se escuchaba: “Andate Cobos”, mientras algunos seguían las consignas con aplausos. La fila avanzó rápidamente hasta la media tarde.   

"Néstor vive" y "Néstor con Perón, el pueblo con Cristina" auguraban carteles y pasacalles que vestían con el celeste y blanco la avenida en la que Alicia y Vicente, rodeados de miles de argentinos, recordaban el apoyo que el “pingüino” y su hermana (Alicia Kirchner) del Ministerio de Desarrollo Social les brindó cuando no tenían trabajo.
 
En la actualidad  ellos son trabajadores de Cosas Ricas y Barrio Unido, cooperativas de Avellaneda con 10 y 20 empleados respectivamente. “Golpeamos muchas puertas, solo Alicia nos dio la posibilidad de crear o formar parte de una cooperativa. Hoy venimos a recordar a una de las personas que hace un año nos devolvió la dignidad”.
 
Mientras algunos se sentían más cerca del líder del Frente para la Victoria al pasar las vallas, varias agrupaciones marchaban hacia la plaza Los grupos se paralizaron cuando el transporte que trasladaba a las Madres de Plaza de Mayo se detuvo. En ese momento todos comenzaron a agradecerles a las mujeres que hace más de treinta años luchan por el derecho de sus hijos, que ya no están, por los propios y por los de todos los argentinos
 
Ya no había lugar al silencio. La gente agotada de la espera homenajeaba a su líder con su repertorio, postulando a Cristina como candidata al 2011 e intentado descifrar aquella imagen que se veía en la pantalla gigante y que según un militante llegó a leerse de los labios de Cristina Fernández  un “no llores, no llores” a una consternada Hebe de Bonafini.
 
Alrededor de siete horas de marcha dejarían que ellos, que no olvidan a su líder, pudieran hacer sonar su voz y sacarle alguna sonrisa de tanto en tanto a esa presidenta que aunque triste vieron fuerte.
 
Natalia Bat
 



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